“PATENT PENDING”: CUANDO LA PATENTE ES UNA HERRAMIENTA MUY PODEROSA DE PUBLICIDAD

Son varios los motivos por los que un inventor puede tener interés en obtener una patente. Por supuesto, el principal es lograr unos derechos exclusivos que permitan generar una actividad empresarial, ya sea por él mismo o un comprador de la misma, pero puede haber otras razones; curricular, orgullo (ego, etc.).

De cualquier modo, una vez obtenida o solicitada una patente ¿por qué no publicitarlo junto al producto? Por un lado, advierte a competidores de que una posible copia del producto tendrá sus consecuencias y, por otro lado, en nuestra sociedad el adjetivo “patentado” proporciona al producto o procedimiento un tinte de prestigio.  Dado el desconocimiento existente en numerosas sociedades como la española sobre las patentes, un sector no despreciable de nuestros conciudadanos considera que la obtención de una patente es equivalente a un certificado de calidad, cuando sólo se garantiza (y no totalmente, las patentes se conceden sin garantía del estado sobre la validez de las mismas) el cumplimiento de los requisitos de patentabilidad, de la suficiencia en la descripción y de algunos requisitos formales. En consecuencia, no es infrecuente encontrarse con anuncios publicitarios donde se incluye el “producto patentado” o “fórmula patentada”.

Es en los Estados Unidos de Norteamérica, siempre una referencia cuando hablamos sobre patentes, por la amplia presencia de esta figura en su cultura, donde la publicidad de las patentes o solicitudes de patente sobre un producto ha alcanzado su cima. No sólo el “patent pending” ha pasado a tener un valor cultural, sino que se ha transformado en el “icono” por excelencia relacionado con las patentes. En la serie de dibujos animados “los autos locos” había un profesor de nombre “pat. pending” en la versión original, mientras que en español se lo conocía como “locovich”. También había un inventor conocido como “patent pending” en la serie de TV. de Batman que se emitió en los años 60. Asimismo, Arthur C. Clarke escribió un relato corto de título “patent pending” sobre el que escribí hace unos años una reseña para el blog de la OEPM.

En los Estados Unidos existe incluso cierta regulación sobre la publicidad de la patente que protege un producto:

 “A patentee who makes or sells patented articles, or a person who does so for or under the patentee is required to mark the articles with the word “patent” and the number of the patent. The penalty for failure to mark is that the patentee may not recover damages from an infringer unless the infringer was duly notified of the infringement and continued to infringe after the notice.” (El titular que fabrica o vende artículos patentados o una persona que lo hace en nombre del titular debe marcar los artículos con la palabra “patente” y el número de la patente. La penalización por no marcar el artículo es que el titular de la patente no puede recuperar los daños del infractor a menos que se le haya notificado de forma debida la infracción al infractor y haya continuado la infracción tras la comunicación.)

“The marking of an article as patented when it is not in fact patented is against the law and subjects the offender to a penalty. Some persons mark articles sold with the terms “Patent Applied For” or “Patent Pending.” These phrases have no legal effect, but only give information that an application for patent has been filed in the USPTO. The protection afforded by a patent does not start until the actual grant of the patent. False use of these phrases or their equivalent is prohibited.” (El marcado de un artículo como patentado cuando en realidad no lo está se considera contrario a la Ley y sujeto a una penalización. Algunas personas marcan los artículos vendidos con los términos “se ha solicitado patente” o “patent pending”. Estas frases no tienen efecto legal, sino que solamente proporcionan información de que se ha presentado una solicitud de patente ante la USPTO. La protección conferida por la patente sólo comenzará cuando se conceda la patente. Está prohibido el uso falso de estas frases o sus equivalentes.)

La utilización de placas para señalar que un determinado producto está patentado se ha producido desde los primeros tiempos del sistema de patentes y algunas de esas placas se han convertido en objetos de colección.

En cualquier lugar del mundo puede encontrarse una de estas placas, como ésta que hace referencia a una patente de la empresa sueca Dalén, fundada por el sueco del mismo nombre premiado con el Nobel, y que se encuentra en un faro ubicado en Nueva Palmira (Uruguay):

Algunas de estas placas de “patente” pueden llegar a ser realmente curiosas…., como esta, colocada en un regulador de turbina Escher Wyss que se ubicaba en la central hidroeléctrica de Seira (Huesca); “patentado en la mayor parte de los países civilizados”. El fabricante o el distribuidor, parecía tener muy claro lo que entonces eran los países civilizados. Indudablemente es un concepto muy subjetivo. Hoy en día no sería políticamente correcto incluir una nota como esa…..

Siempre es agradable encontrarse con una de estas placas:

Leopoldo Belda Soriano

In English

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